Soledad

Quien diría que me enamoraría de ella, pero bueno estaba predestinado con ella, si solo con ella, mi querida y siempre mal interpretada Soledad. Es que tantas veces me ha acompañado, ha secado mis lágrimas y sin importar con que chica la traicione ella cuando la dama se marche de mi vida me está esperando, sola, un poco triste pero siempre para mí. A veces me siento un poco mal por ella cuando algunos psicólogos la tratan como si fuera la causante de enfermedades mentales y otras calumnias que quien sabe quién las inventó. Algunas personas pueden pensar que estoy loco, pero con ella he llorado los mejores amores de mi vida, he pensado en traiciones y en como traicionar y ella me da siempre las mejores ideas. No me quedaría sorprendido si algún día me dice que se siente sola, ella si debe sentirse sola creo, aunque nunca me lo dice, sus manos siempre me levantan, me limpian el polvo cuando caigo y me animan a volverme a levantar cada día para una batalla más.

Soledad algunas veces me salta encima y sin que nadie la vea o pueda darse cuenta me llena justo cuando algunos de mis amigos me rodean y sabiendo que estoy rodeado de personas me siento solo, vació. Antes esto me frustraba muchísimo, ya no ahora me siento feliz, ella está conmigo, pienso, y me dejo llenar de su silencio y de su oscuridad. Quisiera que algún día pudiéramos estar juntos para siempre como esos amantes que dejan con su nombre en un candado en el puente del amor en París, pero ella me recuerda que no solo me sirve de consejera a mí, sino que a todos alguna vez tiene que visitar y abrirle los ojos de alguna manera, pero que no me preocupe que es a mí a quien ama sin importar que la traicione o que debata con ella mis problemas amorosos con otra mujer. Hay querida soledad ese amor que mata, pero resucita es lo que me gusta de ti, esa amable punción que me das cada vez que estas a mi lado, esa absurda complicidad es lo que me enamora cada día más y sin importar que me vaya por cien años voy a volver a ti y voy a pasar todos los días que están por venir, para siempre como aquel candado imaginario que colocamos aquel viernes de lluvia desde mi casa en el puente del amor, en nuestro viaje a París.

AnonimusJ

Princesa

Princesa

 

Después de noches y días de espera, la luna mostró su verdadero rostro. las manchas, heridas y cicatrices que mostraba la luz plateada del astro humedecieron los ojos de hermosa princesa.

 

– Nunca un corazón fue herido tan gravemente y sobrevivió – pensó – Que ha pasado con tu alma, ¿aun palpita?  – preguntó.

– Claro, esta sonrisa que todavía muestra mi rostro, esta macabra mascara, esta mueca hueca, solo muestra al mundo mi fachada, mi felicidad ficticia, mi carcajada ensayada una y otra vez ante el espejo – respondió él pesadamente – Ya nadie puede cambiar eso – sentenció.

 

– Soy una princesa tengo el poder de cambiar lo que sea – pensó ella – Tus heridas son muy profundas son muy profundas, aunque si ya sobreviviste a tantas derrotas

planeadas macabra mente por la vida, creo que lo puedo intentar.

 

Alzó su mano y con un gesto amable acarició los cabellos de su barbilla. un movimiento simple la llevó a tocar su pecho, a sentir los latidos de su amante que sin poder hacer nada al respecto perdía segundo a segundo su voluntad propia reflejada en el latido incoherente y descontrolado de su corazón. El contacto sorpresivo de sus labios fue eléctrico, una ola de calor inundó el cuerpo de la princesa y dejó sin aliento a su amante quien que pasaba perdió la noción del tiempo, de la realidad. Ya nada era lo mismo sus dedos se entrelazaron y los labios lograron tocarse otra vez, pero está más eléctrica, cada vez más, cada movimiento de lenguas, cada pestañeo, cada rose del otro

era una descarga para su amante o para la princesa.

 

Las manos de él comenzaron a recorrer el cuerpo de la princesa provocando que sus bellos corporales mostraran la excitación que llenaba su ser y menguaba sus fuerzas. Hasta

que se entregó solamente al placer. Las manos del amante fueron desarropando a la princesa mientras dejaba caer las propias. Su lengua recorrió el cuerpo de ella, su cuello, sus pechos; sus pezones se endurecieron tras la línea de saliva dejada por el músculo. Un escalofrío de fuego la recorrió de pies a cabeza cuando la lengua de su amante bajó de su ombligo hacia su sexo. La vergüenza que desde pequeña había aprendido llevó sus manos contra su voluntad a tapar la parte que su madre le había indicado. Una sonrisa surcó la cara del amante, quien con un gesto amoroso la movió hacia su cara y la besó. Sin darle tiempo a nada los labios y la lengua del amante comenzaron a besar y excitar el sexo de la princesa. Gemidos llovían como bocanadas de fuego en el pasto. Ella solo quería ser de él y él solo de ella. La luna brillaba como nunca, mostrando solo el movimiento placentero de la princesa. La lengua volvió a subir hasta su pecho y ella gimió otra vez. Sus manos le acariciaron el cuello y con un leve gesto acercó sus labios a los de ella y le pidió al oído con solo un susurro.

– Hazme tuya – pensó en decir, pero solo pudo salir de su boca – Hazme el amor.

– Claro amor – la palabra amor le llenó el corazón a la princesa. Sus sexos se unieron, la pasión fue evaporando el sudor que brotaba del cabalgar desenfrenado de aquellos cuerpos llenos de éxtasis, y la luna solo mostró las siluetas, y la cama se volvió una nube. Con un movimiento fugaz la princesa quedó encima de su amado y mordió sus orejas y lo besó en el cuello, las manos de él comenzaron a recorrer el cuerpo que lo montaba como tratándolo de domar y al fin lo encontró, allí estaba esa corona, tatuada en las costillas derechas mostrándose pícara, risueña de placer y desenfreno.

– Puedo amarte? – pidió ella.

– Si no me hieres – respondió él.

– lo que se quiere no se hiere – pensó ella – No, no lo haré, te lo juro.

Un silencio los acogió, ella lo abraza y con ese silencio continuaron y con solo gemidos mostraron a una luna expectante lo que sucedía, una luna que se quedó toda la noche en aquella ventana para capturar el amor que se evaporaba. El sol descubrió los cuerpos desnudos y algunos rayos lograron despertarla. La princesa observo a su amante quien también se despertaba.

– Lo siento, ya me marcho – dijo él.

– No, no te vayas – dijo ella – Quédate, quédate para siempre, quédate cada noche, cada mañana. Hoy quiero que empieces de nuevo que olvides tus heridas. Si me dejas yo te las curo, te lo prometo.

– No hagas promesas que no puedes cumplir – dijo el amante.

– No lo hago – dijo la princesa y en silencio se abrazaron y una lagrima rodó de los ojos del amante y cayó en su seno.

– Gracias – solo pudo decir.

AnonimusJ

El amor no existe

  • El amor no existe – esas fueron sus primeras palabras cuando le dije que me habia enamorado de sus ojos negros.
  • Si, Yeni me he enamorado de ti – que se lo recalcara no lo hizo mas creible para ella.
  • Es imposible – dijo y con solo dos palabras me rasgo el alma.

Ella no se animo a decir nada, pero las manos de Alverto comenzaron a temblar esperando que ella le respondiera algo. Pero solo un beso pudo aniquilar por fin el silencio que los ataco por un segundo. Sus labios se unieron por algunos segundos que arrancaron de raiz  el aliento de ambos.

Yeni nunca lo vio venir pero lo respondio con todas sus fuersas y con mucha pasion una que no sentia hacia mucho tiempo, una que nunca penso sentir.

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Atentamente ADMON.

Amigos

Ella nunca esperó que el llegara a gustarle eran solo conocidos, ni amigos, pero no perdía nada con intentarlo y lo iba intentar, hacía mucho tiempo que no soñaba. Eso mismo, soñaría por primera vez en su vida. Demasiados intentos de sueños rotos y lágrimas ya almacenaban su almohada y quería cambiar eso por fin.

Esa noche era especial, ya habían salido juntos antes, pero él nunca la invito a cenar, y menos tan nervioso, pero cenaron, y la pasaron genial, a juzgar ella. Regresaron a su casa cerca de las 11 y comenzaron a conversar en el portal, ella lo invito a entrar y tomar un café o un refresco, si quería claro. Él pensó en saltarle al cuello y besarla como si no hubiera un mañana, pero esas ganas de no perder la amistad que había logrado en tan poco tiempo con ella lo detuvieron y lo hicieron pensar dos veces en hacer algo. Pero sin que él se diera cuenta ella se le estaba insinuando y la molestaba que el fuera tan tonto que no se diera cuenta, y le gustaba también un poco.

El café siguió a otro y sin que nadie se diera cuenta comenzaron a hablar de sexo y hacerse historias del pasado.

  • Hace como tres meses que no lo hago con nadie – Dijo ella.
  • Yo solo hace como dos semanas – La cara de ella se tornó un poco dudosa – Es parte del pasado no pasa nada más, ni va a pasar.

Un silencio los inundó por un segundo, las manos de él comenzaron a temblar y sin importar lo que sus sentidos le advirtieran le pregunto:

  • ¿Quieres que te ayude?
  • ¿Con qué? – Pregunto ella con una sonrisa esperando la respuesta una respuesta que uniera sus cuerpos.
  • Con lo del sexo, quiero decir – La voz le tembló por un segundo pero la sonrisa lo calmo algo.
  • ¿Y por qué quieres ayudarme? – La sonrisa se transformó en una simple risita que a él le causo mucha gracia.
  • Me gustas, mucho, no lo dije antes porque tenía miedo de perder la poca amistad que tenemos. – Lo dijo como quien suelta el peso más grande de su vida
  • Sí, quiero que me ayudes – Dijo ella, para sorpresa de él.

Un beso de los unió por primera vez. Las ropas desaparecieron en segundos. Sus manos masculinas pero frágiles fueron recorriendo todo su cuerpo hasta llegar al sexo y ella gimió en su oído y a él sus cabellos lo traicionaron y se erizaron por todo su cuerpo. Comenzó con besos por el cuello y termino con la lengua en su clítoris, hasta que la única melodía que se escuchaba eran sus gemidos y un orgasmo cerro de golpe la sinfonía.

  • Hazme el amor – Pidió ella susurrándole al oído.

Los gemidos llenaron la aviación y el sol los despertó exhaustos, abrazados. Ella lo despertó con un beso y sus pezones rozaron los labios de su amado. Sus ojos se abrieron con algo de trabajo por el esfuerzo de la noche anterior.

  • Te quiero decir algo – Dijo ella sin que él terminara de despertar. – Te amo.

AnonimusJ

Despedida

Quien lo esperó, nadie, yo no. Pense que iba a durar para siempre, pero no, nada es para siempre.Alguien que sabía dijo que en una ruptura el dolor es proporcional a las experiencias vividas o algo así, ahora no recuerdo bien, lo que si seguro es que tuvo toda la razon del mundo, ahora es que lo entiendo ese dia en que leía ´´Perdona si te llamo amor´´ de Federico Mossia pensé en que iluso era Alex sufriendo y luego volviendo con Elena, despues de lo que había pasado. Pero ahora que lo pienso es verdad, el amor es una mierda como diría Sabina es solo un juego de dos ciegos que juegan a hacerse daño, pero nos gusta, lo necesitamos para vivir. Ella se fué y yo quedé solo con lagrimas y pedazos de mi corazón en las manos mirándolo sin poder hacer nada, respirando solo entre sollozos. Pero sin importar nada si regresa la recibo con los brazos abiertos, no les miento, solo la amo a ella, mi Princesa, sólo espero sobrevivir a esta parte de las relaciones donde sólo uno, o quizas los dos, sufren un poco y sin pensar se mienten a si mismos diciendo que pueden amar a alguien más. Pero no sucede así solo se ama una vez en la vida, lo demás es solo un teatro.

AnonimusJ