Amigos

Ella nunca esperó que el llegara a gustarle eran solo conocidos, ni amigos, pero no perdía nada con intentarlo y lo iba intentar, hacía mucho tiempo que no soñaba. Eso mismo, soñaría por primera vez en su vida. Demasiados intentos de sueños rotos y lágrimas ya almacenaban su almohada y quería cambiar eso por fin.

Esa noche era especial, ya habían salido juntos antes, pero él nunca la invito a cenar, y menos tan nervioso, pero cenaron, y la pasaron genial, a juzgar ella. Regresaron a su casa cerca de las 11 y comenzaron a conversar en el portal, ella lo invito a entrar y tomar un café o un refresco, si quería claro. Él pensó en saltarle al cuello y besarla como si no hubiera un mañana, pero esas ganas de no perder la amistad que había logrado en tan poco tiempo con ella lo detuvieron y lo hicieron pensar dos veces en hacer algo. Pero sin que él se diera cuenta ella se le estaba insinuando y la molestaba que el fuera tan tonto que no se diera cuenta, y le gustaba también un poco.

El café siguió a otro y sin que nadie se diera cuenta comenzaron a hablar de sexo y hacerse historias del pasado.

  • Hace como tres meses que no lo hago con nadie – Dijo ella.
  • Yo solo hace como dos semanas – La cara de ella se tornó un poco dudosa – Es parte del pasado no pasa nada más, ni va a pasar.

Un silencio los inundó por un segundo, las manos de él comenzaron a temblar y sin importar lo que sus sentidos le advirtieran le pregunto:

  • ¿Quieres que te ayude?
  • ¿Con qué? – Pregunto ella con una sonrisa esperando la respuesta una respuesta que uniera sus cuerpos.
  • Con lo del sexo, quiero decir – La voz le tembló por un segundo pero la sonrisa lo calmo algo.
  • ¿Y por qué quieres ayudarme? – La sonrisa se transformó en una simple risita que a él le causo mucha gracia.
  • Me gustas, mucho, no lo dije antes porque tenía miedo de perder la poca amistad que tenemos. – Lo dijo como quien suelta el peso más grande de su vida
  • Sí, quiero que me ayudes – Dijo ella, para sorpresa de él.

Un beso de los unió por primera vez. Las ropas desaparecieron en segundos. Sus manos masculinas pero frágiles fueron recorriendo todo su cuerpo hasta llegar al sexo y ella gimió en su oído y a él sus cabellos lo traicionaron y se erizaron por todo su cuerpo. Comenzó con besos por el cuello y termino con la lengua en su clítoris, hasta que la única melodía que se escuchaba eran sus gemidos y un orgasmo cerro de golpe la sinfonía.

  • Hazme el amor – Pidió ella susurrándole al oído.

Los gemidos llenaron la aviación y el sol los despertó exhaustos, abrazados. Ella lo despertó con un beso y sus pezones rozaron los labios de su amado. Sus ojos se abrieron con algo de trabajo por el esfuerzo de la noche anterior.

  • Te quiero decir algo – Dijo ella sin que él terminara de despertar. – Te amo.

AnonimusJ

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